De películas y libros verdes

jueves, 26 de septiembre de 2013

De pozos y escaleras

A veces uno pierde  la esperanza, cuando eso que tanto quieres no llega del modo que te imaginabas, cuando se escapan los sueños de las manos peor que el agua, cuando las cosas se aclaran y descubres que no eran tan buenas cómo parecían. Y entonces, dicen, cuando estás en lo más profundo del pozo hay algo que te rescata, que te salva, que te devuelve lo perdido, que te regala lo buscado, que te permite encontrarte. Pero, ¿qué pasa cuando todos deciden dejarte en el pozo? ¿qué cuando no hay nadie que te tome de la mano? ¿qué cuando las oportunidades se acaban?
En esos casos lo mejor es no correr, no gritar y no empujar, pero sobre todo nunca perder la paciencia.
Una amiga me dijo una vez que cuando la gente no te abre las puertas llega la hora de construir la propia, en este caso (estando en el pozo) construir una puerta no sirve de mucho, quizá una escalera, a falta de que alguien se decida a lanzarte una.
Y que cada peldaño se vuelva esfuerzo, sueños, esperanza, confianza y fe. Sobre todo lo primero, porque sin esfuerzo no puedes esperar que los sueños se cumplan solos, y por la misma razón, no tendría caso tener fe.
La realidad es que durante el transcurso de la vida seguiremos cayendo hacia el pozo una y mil veces, lo realmente importante es nunca olvidar que disponemos de una escalera que nos puede ayudar a salir e incluso a seguir subiendo hasta donde la dedicación, el esfuerzo y la confianza nos dejen.

domingo, 25 de agosto de 2013

Transformaciones inevitables

Quiero que pienses sólo un momento en lo malo que hiciste,
en el daño que causaste, las heridas que abriste, las que tú mismo formaste,
todas esas lágrimas derramadas, esos sueños atormentados de pesadillas,
los buenos ratos transformados en malos, los gritos, los golpes,
las alteraciones psicológicas.
Quiero que recuerdes,
¿sabes?
eras joven, pero eso no te excusa,
la hiciste fría, la hiciste insensible, la hiciste hiriente,
la hiciste tú.
La transformaste, la heriste, le gritaste, la insultaste, la humillaste,
la golpeaste pero no en el cuerpo, la golpeaste en el alma,
la desangraste, la mataste, sus sueños, sus esperanzas,
desapareciste todo.
Te la llevaste contigo, y nunca regresaste.
Quiero que sientas, quiero que pienses, quiero que llores,
quiero que derrames tu alma,
gota a gota con cada una de las letras que escribo,
quiero que sufras, quiero que te hieran,
quiero que sientas lo que sintió,
pero sé que no pasará,
el único daño que te puedes hacer ya sucedió,
y aunque aún no te das cuenta ya lo harás,
y no te perdonarás.

miércoles, 31 de julio de 2013

Estoy dispuesta

Estoy dispuesta a llorar tus penas, a reír tus alegrías, a sonreír tus logros, a abrazar tus tristezas, a dejar ir tus errores, a compensar tus aciertos, a estar contigo cuando necesitas compañía, a no estarlo cuando necesitas soledad, a no dejarte solo pero darte espacio, a apoyarte pero no incondicionalmente, a ser sincera, a regalarte lo mejor de mí, a hacerte ver cuando las cosas están mal, a abrirte los ojos, a dejarte soñar, a despertarte a tiempo, a cuidarte aunque tú no lo sepas, a hacer desaparecer tus angustias dejando las necesarias, a equilibrar tu vida y a equilibrar la mía.

martes, 23 de julio de 2013

Y volvemos a empezar

Hay veces que quisiera morir porque sé que no soy indispensable, veces que quisiera desaparecer porque sé que nadie notaría mi ausencia. A veces me pongo a pensar en todo el tiempo que gasto pensando en los demás y el tiempo que pasa sin que alguien piense en mí. En momentos recuerdo personas que decidieron salir de mi vida, pero no me gusta tomarles importancia porque sé que es poco probable que me recuerden en algún momento de sus días. A veces me siento invisible sin querer serlo, me siento débil cuando quiero ser fuerte, me siento mal cuando creo estar bien. Me siento querida cuando a todos les da igual si dejo de existir hoy o mañana, y es precisamente por eso que decido no morir, porque sé que no soy indispensable.

lunes, 24 de junio de 2013

Mamá

Mientras el tiempo no deje huella en tus ojos que marque tu cuerpo y que siga corriendo. No me importa que tu piel se arrugue si sigo sintiendo que no hay mejor protección en el mundo que tus brazos. Está de más tu cabello, aunque lo cubras de mil colores sé que debajo es blanco, pero eso no es malo, cada una de sus hebras envueltas en esa ausencia de color me indican todo el esfuerzo que has puesto en tu vida y en la mía. Lo de menos es que debajo de tu maquillaje se muestren los surcos en la piel de tu cara, siempre y cuando sigas mostrándome esa sonrisa perfecta, porque dicen que lo que importa es la pintura y no el marco. Mientras el tiempo no deje huella en tus ojos que marque tu cuerpo y que siga corriendo. Yo no le tengo miedo al tiempo y sé que tú tampoco, porque sé que todas esas marcas tienen una historia, y en esas marcas estoy yo porque afortunadamente soy parte de tu historia.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Cuando los cielos se aburren

Era un día 29, de un mes cualquiera pero lo diré, era mayo del 2013, un año como todos los demás, un día común hasta que dieron poco más de las 8:15, entonces el cielo comenzó a cambiar de colores, primero se hizo de una tonalidad amarilla, luego pasó a un morado claro y pocos minutos despues se volvió azul marino y continúo con sus colores normales de anochecer. Un suceso sin igual, claro, un suceso memorable, uno que merecía ser recordado. Todos pudieron observarlo, algunos mientras compartían su asombro con otros ayudados de una pantalla y un teclado, otros saliendo del trabajo, unos cuantos más saliendo de casa rumbo a alguna fiesta de adolescentes. Da igual, nadie sabía porque el cielo se había rebelado contra la naturaleza y decidido tener sus propios colores pero no lo sabían porque no les importaba tanto, porque un suceso así no era un acto de simple rebeldía, era algo hermoso, algo que no volvería a verse en mucho tiempo. Y así, dejaron transcurrir los coloridos minutos en espera de un anochecer, pero más que de eso, deseando que ese magnífico atardecer durara un poco más. Todos corrieron por sus cámaras, por sus celulares, todos querían guardar el momento, quienes no tenían forma de capturarlo por siempre para la vista de las generaciones futuras decidieron componerle una canción a aquel cielo nuevo, a aquel cielo que para algunos representaba esperanza, otros, como yo, simplemente decidimos escribirlo.
Dicen que cuando la naturaleza se aburre decide cambiar las cosas sin pensar en nadie, ni en nosotros. Dicen que el cielo estaba harto de ser azul, anaranjado, rosa y finalmente azul marino para terminar en un terrible negro casi ausente de vida, alguien me dijo que, sin permiso de la naturaleza ni de Dios ni de nadie quiso ser amarillo, sólo por un día, y también morado para variar, quiso salir de la rutina, quiso escapar, porque lo que parece ausente de vida también la tiene, porque las rocas también se aburren de ser rocas, porque los árboles también se hartan de ser dominados por el viento y porque el cielo, porque el cielo también se cansa de tener siempre el mismo atardecer.
Foto por Lissete Flores

lunes, 27 de mayo de 2013

Me pregunto

Me pregunto si alguna vez le escribiste una carta, si algún día, lejos de la ciudad, le robaste un beso mientras tomabas sus manos. Me pregunto si alguna vez, escondidos de todos pero al mismo tiempo presumiéndole a Dios tu dicha le pediste ser tu novia y aceptó abrazándote. Me pregunto si después de mucho meditarlo le dijiste te amo a gritos besándole la frente y mirándola a los ojos. Me pregunto si al estar listo te entregaste a ella, si se entregó a ti, si se amaron diciéndolo con el cuerpo. Me pregunto si todo lo que hiciste por ella fue real, si pensaste en vivir juntos, tener hijos y envejecer a su lado. Me pregunto si ansiaste conocer la muerte, pero de su mano, si quisiste caminar con ella a tu costado, si quisieron ver juntos el mar, si estando a kilómetros de ella mirabas la luna para no extrañarla, si besabas su olor al recordar su cara, si sentías su calor cada noche al irte a la cama. Quiero creer que sí, quiero creer que alguna vez la amaste, si alguna vez me amaste, porque yo no dejo de hacerlo con cada día que pasa.