De películas y libros verdes

domingo, 28 de abril de 2013

Tu impresencia

Hay veces que sin querer pienso en ti, mientras hago cosas que para nada deberían remitirme a tu cara, ni a tus brazos, mucho menos a tus besos. Pero pasa, y cuando tu imagen se aparece frente a mí, sin yo pedirla ni buscarla, una intranquilidad pacífica, una calma angustiosa, vienen con ella y me transportan al pasado. No, a nuestro pasado. Y escenas de felicidad, tomas de tristeza y cuadros de desesperación me inundan y se burlan de mí, se burlan de las esperanzas que existen en mi inconsciente, y de mi rostro, porque pueden verlo, porque saben que tu recuerdo siempre me toma por sorpresa, porque tú, tus pendejadas y tu cara llegan a mi mente cuando menos las necesito. Lo único que quiero es que salgas de mi por completo, si tu cuerpo ya se fue hace tanto tiempo, dime, pero sé sincero ¿por qué tú sigues aquí? sigues buscándome, no es mi cuerpo, no es mi alma, no soy yo la que te extraña. Tú me extrañas, por eso siempre regresas. ¿Es eso? ¿Es acaso la promesa que alguna vez hiciste cumpliéndose? ¿Sigues siendo yo? ¿Sigo siendo tú? Por desgracia, o fortuna, nunca lo sabré, la única parte de ti que puede explicármelo, tu boca, se fue y no volverá porque no quiero y porque no quieres, pero sobre todo...porque no lo necesitamos.

miércoles, 13 de marzo de 2013

No es sólo un beso

Déjame juntar mis labios con los tuyos. No, no será un beso, sólo quiero sentir el roce de tu carne aunque sea en un pequeño porcentaje; te prometo no hacer nada si tu tampoco lo haces; pero si decides besarme ten cuidado porque no sabré en que punto parar. Me gustaría parar en tu cuello y rozarlo con mis labios también pues no me atrevo a besarte, no me atrevo tampoco a interponer mis manos. Porque no me atrevo a jugar. Porque tú eres más que un juego, tú eres un reto que quiero tomar pero con calma. Me gustaría parar en tu pecho pero el calor que desprendes me resulta irresistible y no puedo ni quiero besarte. Pero más que ninguna otra cosa me gustaría parar en el tiempo para poder apreciarte, acercarme, respirarte y por fin rozarte. Y si puedo, quizá, algún día, besarte.

jueves, 28 de febrero de 2013

Tus ojos.

Tú y yo teníamos un ritual después de amarnos, al despertar. Mientras me peinaba frente al espejo me abrazabas y en él veía tu reflejo, veía tu cara, veía tus hombros; en fin veía tu cuerpo pero además de eso podía ver tus ojos negros, esos ojos que se reflejaban en el cristal y sólo daban prueba de tu amor y sinceridad. Ese extraño proceso, que nos hacía parar en el tiempo, provocaba en mis manos el descenso para amar cada parte de tu cuerpo.

No habría nadie en éste mundo que no creyera en nuestro amor profundo pero más allá de ésta tierra Hades prefería tenerte cerca. Aquel Sábado sentí en mi corazón la tempestad y de mis ojos las lágrimas comenzaron a rodar cuando pude verte en ese acantilado con tu cuerpo de sangre mojado

Ahora me gusta estar frente al espejo, aunque ya no puedo ver tu reflejo, sé que ahí no ha cambiado nada porque sin duda sigo viendo tu mirada.

Sigo viendo tus ojos negros.

martes, 26 de febrero de 2013

Hermosos sufrimientos voluntarios

Y no podía dejar de pensar en él aunque los recuerdos fueran malos. Ya me lo había advertido "es tu problema, nunca me vas a olvidar".
La última vez que lo vi estaba con otra persona, pero yo también. Le había sonreído. Nunca pude negarle una sonrisa, por más que obligara a mi cuerpo a mantenerse al márgen, mis ojos no hacían caso y brillaban sin mi permiso cada que me lo encontraba.
Parecía difícil olvidarlo. No, esa era la parte sencilla. Recordarlo sí era complicado porque no había día en que no encontrara algo bueno a todo lo que había pasado entre nosotros, aunque al final los recuerdos terminaran recriminándome a mí.
Y mientras más vueltas le daba a la situación más me convencía de lo culpable que era y de lo mal que había actuado.
Si no hubiera sido por mi desconfianza jamás me habría dejado, no importaba cuantas mujeres aparte de mí se encontraran compartiendo su cama si al final iba a ser yo quien vistiera de blanco.
Si no hubiera sido por mi impaciencia ahora estaríamos juntos y no sería necesario escribir esto, no importaba cuantas veces me dijera "te prometo que voy a dejarla" yo le creería, esperaría y terminaría quedándome con su amor.
Si no hubiera sido por mi estupidez no habríamos terminado, no importaba cuantos mensajes al día le llegaran de ella, yo pude fingir ceguera, pude fingir inocencia...y tener paciencia.
Si no hubiera sido por reclamarle no me habría gritado, no importaba cuanto hablara la gente de lo tonta que era, pude serle incondicional, pude restarle importancia.
Si no hubiera sido por mi forma de ser jamás habría acabado tan drásticamente.
Pero acabo, y de no haber sido así se habría quedado conmigo, y con otras, pero conmigo.

sábado, 16 de febrero de 2013

Alguien dígale.

Alguien dígale que junto a él siento una paz que nunca sentí y tengo respuestas a dudas que antes nunca resolví, que pienso en el futuro disfrutando el presente y olvidando el pasado, y que por él sé lo que se siente llorar de felicidad y gritar de emoción. Que sin él jamás habría entendido lo que es amar. Y díganle que al mirar sus ojos el mundo a mi alrededor no desaparece porque hace que me dé cuenta que seguimos aquí. Que nunca supe hacer equilibrio entre amigos, familia y novio hasta que llegó; que al tomar su mano me siento segura e invencible. Díganle que al abrazarlo me siento tranquila y que no necesito otra cosa más que sentir el latido de su corazón para saber que todo está bien. Que siento que puedo volar y a pesar de eso decido quedarme en la tierra, con él. Podría decírselo yo, pero cuando estoy junto a él, y sonríe, no puedo concentrarme en decirle todo lo que me hace sentir.

viernes, 15 de febrero de 2013

¿Amar?

Quizá con el tiempo los corazones se enfrían. Quizá hasta la persona más cruel se enamoró sinceramente una vez. Quizá todos han tenido el corazón roto en algún momento. Quizá todos lloraron por amor sin darse cuenta que en algún lugar y tiempo hicieron (o harían) llorar a alguien más. Quizá todos somos egoístas. Quizá nadie puede ser obligado a amar. Tal vez todos sabemos amar, pero no sabemos amar a todos. Tal vez todos sabemos llorar pero no queremos llorar por todos. Tal vez todos hemos lastimado porque en algún momento alguien nos lastimó. Quizá es acción inconsciente. Y quizá no.

Tan

Eres perfecto para mí, porque eres todo lo que buscaba, eres todas las actitudes que esperaba de alguien, eres los ojos que siempre imaginé ver cuando estuviera casada al despertar, eres las palabras que siempre quise escuchar después de hacer algo que considero especial. Eres lo que siempre quise sentir al abrazar a alguien y eres mucho mas aún, por eso es que en ocasiones me da tanto miedo perderte. Porque eres tan tú, tan esa persona que siempre soñé, tan como todo lo que quise desde que estaba pequeña, y sé que seguramente alguien, en alguna parte del mundo, desearía tener lo que yo ya tengo. A ti.